
El yoga restaurativo sostiene el cuerpo con diferentes soportes, como mantas, bloques y cojines, para que no tenga que sostenerse a sí mismo. Las posturas se mantienen varios minutos, sin esfuerzo ni exigencia: el objetivo es que el cuerpo pueda soltarse por completo y que el sistema nervioso encuentre calma real. También apunta a estirar y activar los diferentes tejidos conjuntivos, como las fascias.
A la práctica postural (mayormente estática) se suma el baño sonoro: un trabajo con boles tibetanos que recorre los siete centros energéticos o Chakras, desde la base de la pelvis hasta la coronilla. No hace falta entender nada de energía para sentir sus efectos: el sonido vibra en el cuerpo, se siente en diferentes zonas y ayuda a bajar todavía más profundo en la relajación.
Una clase pensada para descansar de verdad, sin nada que lograr, solo un rato para soltar en grupo.
Para reservar tu clase, haz clic en el botón "Register"
Share this